
La “Vigilia del Pueblo Quemero” reunió ayer a las 19 horas en la Iglesia de Nueva Pompeya a un gran conjunto de hinchas de Huracán que caminaron hasta la Iglesia San Antonio, donde se montó un escenario que cortaba la avenida Caseros, para esperar juntos la medianoche del 1º de noviembre y festejar el centenario del equipo de Parque Patricios.
A las 20.30 la avenida Caseros fue cortada por una muchedumbre colorida que entre cantitos, murgas y bombos se acercaba a paso lento al lugar de encuentro. Mientras tanto, otro grupo de simpatizantes hacía tiempo en la sede del club para cruzarse con los caminantes y seguir la marcha. “Banderas: 10 pesos”, “¡Helado, helado!” y los quemeros que se impacientaban. “¿Están viniendo?”, preguntó un hombre con una nena en los hombros que se asomaba mirando hacia la avenida. “Están a diez cuadras, dicen que vinimos muchos”, le contestó otro que vestía una camiseta que en la espalda decía: “73, El equipo del siglo”.
Blancas camisetas, banderas y banderines cubrían la vereda en busca de compradores. Las paredes del barrio lucían graffitis y esténciles alusivos al esperado centenario. “¡Dale Gló, y dale Gló y dale, dale, dale Gló…!” gritaban a cielo abierto los ansiosos hinchas, esperando a la caravana quemera.
A las 21, los dos grupos de huracanenses se fundieron y caminaron por la avenida Caseros hasta el cruce con Lavardén. Había fanáticos de todas las edades: abuelos que secaban sus lágrimas con pañuelos de tela, hombres y mujeres que paseaban orgullosos a sus hijos disfrazados de pies a cabeza, gritando fuerte su pasión.
La caravana de más de 25000 hinchas estuvo acompañada de malabaristas, murgas, banderas, fuegos artificiales, bombos, redoblantes, vecinos que se asomaban en los balcones, comerciantes que a pesar de tener sus negocios cerrados chusmeaban el espectáculo, viejitos que sacaban la reposera y se instalaban a contemplar la felicidad del club de barrio que estaba de fiesta.
Bromeando a su eterno rival, San Lorenzo de Almagro, hubo cantitos que preguntaban “¿De qué barrio sos, San Lorenzo, de que barrio sos?”, por el traslado de su estadio desde Boedo al Bajo Flores y pintadas que afirmaban “Cuervo: este barrio es mío”.
Un gran globo blanco con una hache roja conducía a la multitud y al micro que tenía una gigantografía que decía “100 años en casa”. En el techo, Rene “el Loco” Houseman saludaba a los fanáticos que lo miraban con admiración y cantaba sonriente al unísono con los quemeros.
“¡Ahora no, guardá para después!”, le indicó uno de los que guiaban el micro a otro, refiriéndose a los juegos artificiales. Seguramente porque escaseaban, porque el festejo no tuvo ningún apoyo institucional y fue a todo a pulmón.
“¿A quién se lo dedicás, papá?”, le preguntó un joven a su padre, que sin dudarlo respondió “¡A los cuervos!” y abrazándose rieron.
Finalmente llegaron al escenario montado en la puerta de la Iglesia San Antonio los hinchas que, esperando el nacimiento de su club, disfrutaron a lo largo de la noche el espectáculo del Circo Trivenchi, el tango de Carla Algieri Quienteto, la música de Roberto Zapata cantando su homenaje al campeón del ’73 y a los grupos musicales Bajo Presión, Infierno 18 y La Super Banda Quemera (integrada por Las Pastillas del Abuelo, Intoxicados, Volador G y Ratones Paranoicos). Al rato, se pidió un minuto de aplausos para los hinchas ausentes: Newbery, el “Negro” Laguna, “Ringo” Bonavena, Julián Centeya, Homero Manzi y al pequeño hijo fallecido del “Turco” Mohamed, Faryd, entre otros. La fiesta fue conducida por el actor “Coco” Silly y el cantautor Rodolfo Zapata, ambos hinchas del Globo.
Los quemeros cantaron muchas veces “¡Turco, Turco!”, por el ex jugador y director técnico Mohamed. Aplaudieron fuertemente a los cracks del Huracán del 73 y reclamaron por la clausura del estadio Tomás Adolfo Ducó.
A cinco minutos para la medianoche, con el escenario colmado de jugadores, famosos y músicos, comenzó el conteo progresivo de 1 a 100, a la vez que una gran grúa dio vuelta la camiseta gigante de Verde Esperanza y Nunca Pierde, quedando a la vista la del centenario del Club Huracán. De ahí en más, los fuegos artificiales iluminaron la noche y los seguidores del Globito se abrazaron. Lágrimas y felicidad en los rostros. Mucha emoción en una noche larga en la que el Pueblo Quemero festejó sus 100 años, entre recuerdos de gloria y un hermoso sentimiento de amor a la camiseta.
Julieta A. Fernandez