A 6 meses del asesinato de el profesor Carlos Fuentealba por fuerzas policiales,a 24 dias de las elecciones, donde Sobisch se presenta con total impunidad, donde se demuestra una vez mas que la palabra JUSTICIA ya no existe en los diccionarios argentinos.
Se destruyen las mejores armas del pueblo: la verdad y la educación.
La desaparicion de López, nos acerca una temible sombra de inseguridad, pero inseguridad que calla, que mata, que crea desesperanza, no esa inseguridad que los candidatos prometen frenar con sus miles de policias en la calle, que la prensa alienta con el ajusticiamiento por mano propia, que mata niños, jovenes y adultos sin futuro, victimas de la exclusion social.
Se ataca la consecuencia y a la vez, se matan profesores, que flamean la bandera de la educación y reclaman mejoras salariales, y testigos de la verdad contra los represores.
Pero, lamentablemente, todo sigue igual, y la conciencia no es la caracteristica que describe al argentino medio.
En un dia de duelo, por el asesinato de un trabajador, los padres mandan a sus hijos a los colegios privados, porque dicen que pagan para que ellos tengan clases.
Los niños que no van, se ponen contentos y nadie les explica el porque del paro.
Y seguimos mirando nuestro ombligo individualista y nos sentimos solidarios por darle una moneda a un chico de la calle. La ignoracia también ayuda.
Todo tiene que ver con todo.
Espero es que se haga Justicia por la muerte del docente y que aparezca con vida el heroico albañil, porque lo que no quiero perder son la utopias.
Julieta A. Fernandez





